Bariloche: más allá del recuerdo y el merecido homenaje

Por Ángel Cirasino.

Hay una primera sensación que prefiero simplemente mencionar, no por restarle importancia,  sino porque es además de obvia, totalmente personal. Esto es la cuota de nostalgia no solo respecto de los temas del gobierno desarrollista, sino también en relación al reencuentro con viejos camaradas, a las pasadas luchas y también al encuentro con personas que no conocíamos y que, sin embargo desde sus geografías y roles compartieron luchas y anhelos.

Esto acompaña y calienta el espíritu, pero nos importa solo a nosotros. Una reflexión que me parece más importante es la relativa a la vigencia actual de las ideas, las prioridades y los objetivos que se plantearon en 1958. No lo vamos a descubrir ahora, pero las
disertaciones en el encuentro, las conversaciones posteriores y las largas sobremesas sacaron el tema a la superficie. La actual situación del país y su perspectiva, también ayuda.

Puede haber cambiado la terminología y algunos detalles técnicos, pero el resto mantiene su esencia. Lo que antes se llamaba «industria pesada», ahora se llama «industria 4.0», pero el objetivo y la necesidad siguen siendo los mismos. El paso del tiempo no ha podido borrar las relaciones económicas básicas que sustentan la condición de subdesarrollo y si algún tecnócrata quisiera reemplazar la necesidad de integración de las cadenas productivas, la necesidad de agregado de valor a las riquezas que nos brinda la naturaleza y quisiera tachar
de antiguas nuestras convicciones, haciendo abstracción por ejemplo del proceso chino del que hoy todos hablan y que se ha basado fundamentalmente en: industria pesada, infraestructura, energía y comunicaciones, bastaría con destacar la importancia que el  desarrollismo adjudicaba a las comunicaciones, mucho antes de que no se pudiera vivir sin un  teléfono inteligente en la mano.

No obstante todo esto, creo que el saldo mas importante que me quedó a partir de las conversaciones con los viejos compañeros y, afortunadamente también con un grupo de jóvenes que nos acompañaron y ofrecieron una brillante luz en el final del largo túnel, es la
necesidad de reformular y reinsertar en el debate político nacional estas ideas. Nos quedó una tarea inconclusa y poco aprecio recibiríamos de Frondizi y de Frigerio, si no pensáramos en el  futuro y su concreción.

El país que a nuestros próceres los desvelaba por su condición de subdesarrollado y dependiente, hoy los desesperaría. Los niveles de pobreza, la dependencia de los factores externos, la desintegración de nuestro sistema productivo con relación a las cadenas de valor
son hoy mucho mas graves que antes y la velocidad de ensanchamiento de la grieta respecto del mundo desarrollado es abismal.

He conocido más a partir de este encuentro sobre los componentes y la tarea que desarrolla la Fundación Frondizi. Mucho me alegro de ello y, sin formar parte pero habiendo gozado de su esfuerzo y amabilidades, me tomo la libertad adicional de exhortarlos a enfocar su tarea más allá del recuerdo y el merecido homenaje, hacia la difusión, la discusión y la divulgación de ideas que han superado los márgenes de una fracción política (ellos siempre lo pensaron así) para ser una necesidad de todo el país y una obligación de sus ciudadanos lucidos.

Quedo sincera y afectuosamente a tus órdenes.

Ing. Ángel Cirasino — Desarrollista mendocino

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